home Lenguas hemisféricas, Volumen 1, Volumen 1 - Número 1 [1.1-10] La rebelión sin arte | Camila Morales

[1.1-10] La rebelión sin arte | Camila Morales

Por Camila Morales

“Es preciso determinar exactamente el alcance y la naturaleza de este cambio. Por ejemplo, esta es una caja de cartón que contiene la botella de tinta. Habría que tratar de decir como la veía antes y cómo la veo ahora. ¡Bueno! Es un paralelepípedo rectángulo; se recorta sobre… es estúpido, no hay nada que decir” (La náusea, Jean Paul Sartre).

El arte siempre se relaciona a lo complicado, difícil de fabricar, de hacer, es difícil de entender, de hecho cuando mi hermano dijo a mi padre que quiere ser un artista, lo felicitaron y enseguida dijeron: “Pero esto es algo en lo que de verdad debes pensar bien, que tal si sigues una carrera de verdad? Nadie va decirte que hacer, pero el arte se puede encontrar en todas partes no.

La semana pasada visité el performance en un proyect room llamado “Sin Arte”. Bueno, se puede decir que aquella noche definitivamente no la hallé, tal vez estaba ahí, en mis narices tal vez es igual que la danza; hay días que simplemente tu cuerpo no está listo para seguir las instrucciones del cerebro, tal vez simplemente no había arte en lo que intentaron mostrarme.

No soy una experta al respecto y tal vez por esto puede pecar de ignorante, pero de verdad que hay veces que el arte moderno tiene modos de llevar al ser humano a extremos desconocidos o tal vez a la ausencia de estética y objetivos definidos.

Lo que más me impresionó del performance no fue ni la mujer robusta que bailaba en mantequilla, ni los durmientes que cronometraban sus movimientos, ni siquiera a la mujer que orinaba en una pecera para simular el proceso del mar, nada de esto me llamó tanto la atención como la escena última.

Después de recorrer la sala la imagen que seguiría no podía sorprenderme demasiado; sin embargo, lo hizo, no esperaba ver a un niño que formara parte del performance, ni mucho menos a su madre jugando con el, por lo que la sala se lleno con el típico sonido de conmoción: oooouuuh… (…Espera… No !).

En el fondo de la pared que separaba la escena de la anterior estaba proyectada a modo de cine en casa, esa madre tierna y sensible que jugaba con su hijo, pero esta vez esta estaba desnuda entregándose a un hombre.

La primera reacción que tuve no era de si el significado de eso me conmovía o perturbaba, mi muy profundo instinto materno me dijo que debían salvar al niño. Él se encontraba todo ingenuo en su cuna, y al cabo de unos minutos de observar con desesperación, me di cuenta que no podía observar ni reconocer por completo las imágenes que tenía en la pared.

Sí, jugaban con un niño, a sus espaldas; claro además de presentarlo como el resto de artistas que conocen a la perfección lo que están haciendo, lo usaron como un objeto de la infancia en un tipificado escenario llamado “arte”.

Náusea; no puedo recordar mucho más que esto, como un dolorcito en lo profundo del estómago recordándote que aún existes y que algo fuera de lo común ha sucedido en frente tuyo.

El performance se caracteriza por ser un espectáculo vanguardista de acción artística donde debe reinar la estética y la provocación.

No puedo negar que me ha producido sensaciones variadas, casi no pude sentir y apreciar esto como una obra de arte estética y con toda la expresión del teatro o el cine, pero si su objetivo era provocar sensaciones, definitivamente lo hizo.

Creo que esa es la esencia del performance, sacar el miedo, la crueldad, el error, y las características sensaciones del hombre como un género que solo intenta sorprender, tal vez poco visible pero definitivamente alternativo a lo que yo conozco como arte.

Sin arte

Sin comprensión

Tal vez si generan un sentimiento

Me dan nauseas

Me dan nervios

Incomodo

La gente parece haberse olvidado de la estética

El arte es incomprensible para un publico común

Esta sobrepasado en la exhibición

El teatro pierde su fin

No hay un índice que indique el principio o fin

Es Fácil, rápido, y hasta improvisado

La moda vs. el feeling

Lo urbano el graff vs los paneles blancos, las señoras con lentes y trajes rojos claros

Se logró lo deseado

“Es preciso determinar exactamente el alcance y la naturaleza de este cambio. Por ejemplo, ésta es una caja de cartón que contiene la botella de tinta. Habría que tratar de decir como la veía antes y cómo la veo ahora. ¡Bueno! Es un paralelepípedo rectángulo; se recorta sobre….. es estúpido, no hay nada que decir. “ ( La náusea, Jean Paul Sartre)

Asco, no puedo recordar mucho más que esto, como un dolorcito en lo profundo del estómago recordándote que aún existes y que algo fuera de lo común ha sucedido en frente.

La verdad es que no imaginé encontrar muchas personas, generalmente los eventos de arte moderna de un día jueves entre semana suelen ser los menos concurridos. Tampoco aumentaron en cantidad para el inicio de la tan esperada performance de “sin arte”.

Se abrieron las puertas, y lo que las personas acostumbran como sillones cómodos, atrios grandes y telones quedaron atrás, en su lugar se observaba una habitación blanca, profunda y bien iluminada.

Las personas entraron, cual ganado, saliendo a la primera luz del día del campo silvestre, todas apretadas unas con otras, alguna cámara sobresalía de la pequeña multitud.

En los rostros, la incomprensión de algunos y asombro de otros, y yo, bueno, decidí no juzgar tempranamente. La primera fue la obra titulada: “Mantequilla Dance”

Tomaron ansiosos los folletos de explicación, el DJ Lujuria ponía la música de moda a un moderado volumen y Mariuxi Castillo, una actriz robusta, se preparaba para bailar.

Puedo decir por seguro que esta fue una buena introducción para el catálogo indefinido que le prosiguió, pues no pude evidenciar “el error de la síntesis del cuerpo” en sus danzas con la mantequilla, pero se observaba. Era casi un pecado quitar los ojos de encima, las expresiones de su cara en sinfonía al sonido de la música me hacía dudar si lo había practicado antes con la mantequilla del piso, o de verdad estaba disfrutando del gracioso show.

Cuando el cuarto se tornó lleno, nos invitaron a seguir por toda la sala, la segunda escena estaba completamente fuera de lo que puedo asumir como estético, en cualquier sentido. La obra “mar” se trataba de una mujer junto a un galón de agua, vasos y una pecera.

“El mar es el final de las alcantarillas gigantes que atraviesan las ciudades”

Era imposible no sentirlo, no se podía ver prolongadamente, porque pocos imaginaron que la chica se orinara en una pecera en frente a todos, es a esto a lo que llamaron arte? ¿De verdad? Seguramente los críticos de arte moderna quedaron maravillados pero el público común en realidad se mataría de la risa. Esa fue la primera pista comprendida, esto no está dirigido para cualquier persona, solo “ciertas” personas son capaces de comprenderlo, y no sé si lleguen a disfrutarlo.

Y cuando quedaron sin comprensión del sin arte, fue cuando era hora de terminar la exposición, ya no parecía atractiva por si misma; más bien provocaba un temor de lo que podría encontrarse en las restantes escenas: provocar un sentimiento una náuseas. ¿Y donde quedó el mar, el mar como símbolo de la vida, de la fuente de alimentación? El mar es lo último que piensas cuando alguien se orina en frente tuyo con la intensión de explicar un criterio. Este no fue ni el primer ni el último titulo al que se dirigieron como “arte”.

Avanzando a paso rápido continuaron los transeúntes a la siguiente escena, esta vez nos toma por sorpresa una escenificación completamente actuada, un hombre que huía de su casa con una maleta, los sentimientos previos antes de abandonar una familia, esta vez muchísimo menos ofensivo.

La cuarta separación describía los bellos durmientes en el mundo de las drogas Taimer”, era una serie de acciones en transgresión al tiempo productivo

“Sin Arte” de Tían Sánchez se presentó una muestra simultánea de performance en un proyect room de la FLACSO.

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