home Lenguas hemisféricas, Volumen 1 - Número 2 [1.2-10] La Ensalada de Darío | Juan Esteban Estrella

[1.2-10] La Ensalada de Darío | Juan Esteban Estrella

Por Juan Esteban Estrella

Darío abre su boca, poco a poco las verduras llegan a él. Primero come la lechuga, luego la zanahoria, luego otra lechuga, y así hasta entender que Darío es vegetariano. El largometraje se llama El Grill de César. César es el padre de Darío. Uno no entiende la relación de un vegetariano con un Grill. Pero lo más importante del documental, más allá de las connotaciones culturales, es la historia. Un padre que, pese a ser una persona extrovertida, es incapaz de demostrar sus verdaderos sentimientos. Su madre, su confidente, padece cáncer. Lo peor, o mejor, es que la historia es real.

¿Por qué Darío prefiere la ensalada?

El documental El Grill de César es una historia sencilla, sin mucho condimento, no contiene proteína: uno nunca entiende quien realmente es César. Es una historia de dieta blanda: un guión improvisado. Elimina los detalles innecesarios. Darío Aguirre –el hijo de César– es su propia banda sonora. Darío, realizador y protagonista, cuenta una historia verde, una historia cambiante, una historia saludable: su propia historia.

Darío es un cineasta vegetariano que reside en Alemania. Su padre, un carnicero, dueño de un grill, atraviesa problemas económicos. Su madre padece cáncer, y en medio del dilema, tiene la esperanza de salvarse. Darío decide regresar a Ecuador para ayudar a su padre en la administración y la innovación del Grill. Hay una historia detrás. Un cronista conoce el riesgo de abrir las puertas de su intimidad al mundo. ¿Es su familia su intimidad? O quizás, simplemente es una buena historia que él quiere contar. Uno entiende los conflictos familiares, pero no llega a entender quién es Darío en realidad.

Por eso me atrevo a decir que la película es, en realidad, una ensalada.

El Grill de César te llega a identificar. Es una historia cotidiana, desde el gran César, hasta los amigos magos, son situaciones cercanas, del día a día. En palabras de Darío: “La gente se siente más comprometida con lo que está pasando alrededor (…) la necesidad humana de orientarse en un espacio social, de saber donde estás”.

Curiosamente, todas las escenas realizadas en Alemania reflejan soledad, a diferencia de sus días en Ecuador.

Podría decirse que la ficción está en transición. La gente se ha insensibilizado, o quizás se ha adaptado. Hay dos opciones: se acabó la creatividad o a la gente ya no le conmueve las historias ficticias. En cierto modo, es un momento en el que las historias reales se adaptan al cine. Pueden llevar registro de la realidad, como en los documentales, o puesta en escena –películas de ficción–; no obstante, son inspiradas en dramas comunes. En historias que alguien más vivió. No es casualidad que cuatro películas nominadas a los premios Óscar sean basadas en hechos reales: El Francotirador, El Código Enigma, Selma y La Teoría del Todo.

¿Qué sucede con El Grill de César? Contrarresta a la industria porque no es una historia de alto presupuesto. No tuvo que contratar guionista. Simplemente le dedicó su vida al trabajo –algo no tan común, se dice que sucede a la inversa–. Darío enseña que para hacer cine no se necesita de excentricidades, se necesita autenticidad. A veces las historias más impactantes son las más cercanas. Como diría Albert Einstein: “Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre”. Y es por esto que Darío prefiere la ensalada, eso espero…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *