home Lenguas hemisféricas, Volumen 4 - Número 5 [4.5-11] Las puertas de la percepción: de William Blake a Jim Morrison | Alfredo Stornaiolo

[4.5-11] Las puertas de la percepción: de William Blake a Jim Morrison | Alfredo Stornaiolo

Por Alfredo Stornaiolo

 

¿Qué son las puertas de la percepción? Del inglés William Blake (1757-1827) es la frase original sobre the doors of perception. Blake fue pintor, ilustrador y poeta, para muchos un gran místico y para otros tantos un esquizofrénico. Uno de sus biógrafos cuenta que su primera visión había sido la de un árbol lleno de ángeles brillando en cada una de sus ramas. Se cuenta también que fue testigo de la asunción al cielo del alma de su hermano apenas fallecido y que incluso en alguna ocasión se le había aparecido el propio Dios Todopoderoso.

Las visiones de Blake fueron algo así como una mitología personal a lo largo de su obra. Sus primeras ilustraciones tenían el toque gótico de los sepulcros de la abadía de Westminster y de otros templos de su Londres natal. Blake mezclaba su mitología con la religión y subrayaba sus dibujos y grabados con su propia prosa y poesía. Sus principales obras literarias son El matrimonio del cielo y el infierno (1790-1793), Milton (1804-1818) y Jerusalén (1804-1820), en las que rechaza cualquier religión convencional y advierte sobre el infierno y la extinción de la moral de los burgueses.

Siglo y medio después, el filósofo y novelista inglés Aldous Huxley (1894-1963) se apropió del inicio de un párrafo de El matrimonio del cielo y el infierno de Blake y lo utilizó como nombre de uno de sus libros más famosos, Las puertas de la percepción (1954) que, a su vez, inspiraría al poeta y vocalista Jim Morrison para bautizar a su grupo de rock con el nombre The Doors. La frase completa de Blake sentenciaba: “Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería al hombre como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna”.

Huxley es uno de los principales seguidores de Blake y es considerado como uno de los iniciadores de la psicodelia sesentera por su experiencia “científica” con drogas. Su obra está llena de mensajes pseudo bíblicos, profecías y visiones paranormales, además de meditaciones y estudios en torno a las experiencias –incluso personales– con sustancias alucinógenas. Asegura que las puertas de la percepción pueden abrirse gracias al uso de drogas, principalmente de un alcaloide extraído del peyote llamado mezcalina y del ácido lisérgico o LSD. En 1832 publicó su obra más importante, Un mundo feliz, un ensayo futurista sobre la sociedad. Su libro Las puertas de la percepción se convirtió en un clásico y en referente para las corrientes contraculturales que surgirían durante los años sesenta, la psicodelia, el movimiento hippie y la ideología anti-sistema.

Otro miembro de la psicodelia y el hippismo es Timothy Leary, PhD (1920-1996), conocido como “el doctor lisérgico”. Psicólogo, escritor e investigador de los efectos de las drogas psicotrópicas en la mente humana. Si bien fue uno de los profesores mejor catalogados de Harvard, también se dice que alguna vez el presidente Nixon lo definió como “el hombre más peligroso de Norteamérica”. Protagonista no solamente porque repartía pastillas y papelitos de colores en Woodstock y otros festivales de música, sino también porque dirigía terapias a pacientes notables como John Lennon, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William S. Burroughs y Aldous Huxley, y registraba detalladamente sus reacciones al consumir tales y cuales sustancias. Leary cuenta toda su experiencia “paranormal” en su autobiografía Flashbacks (1983).

Durante los tumultuosos y psicodélicos años sesenta apareció en escena el escritor estadounidense Ken Kesey (1935-2001) con su obra One flew over the cuckoo’s nest, producto de su experiencia como enfermero en un hospital psiquiátrico, donde, además de interactuar con los internos, ingería ciertas drogas. Es una novela en prosa que narra la historia de un hombre que finge locura para evadir la cárcel y es internado en un manicomio. Es un clásico que incluso llegó al cine en 1975. La película del mismo nombre fue dirigida por Miloŝ Forman y protagonizada por Jack Nicholson.

Estas experiencias de apertura de las puertas de la percepción –con drogas o sin ellas– muestran toda una corriente de desarrollo cultural y poético. Todo lo que sintió, dibujó y escribió Blake durante los siglos dieciocho y diecinueve lo asumió y lo cantó Morrison en el siglo veinte, durante un par de décadas sobresalientes en cuanto a desarrollo musical y generación de derechos, pero funestas en cuanto al consumo exagerado de drogas.

 


(Foto de portada de artículo de  Tisa P. Tomada de: https://pixabay.com/es/steampunk-paisaje-surrealismo-2047102/)

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