home Textos piráticos, Volumen 4 - Número 6 [4.6-22] Árbol Armando | Isabella López Barreto

[4.6-22] Árbol Armando | Isabella López Barreto

Por Isabella López Barreto

 

Había una vez un árbol llamado Armando. Vivía a las espaldas de una cancha de volibol en la que nadie jugaba. Sus días en el parque eran rutinarios, esto lo entristecía y apagaba su alma cada vez más. Tenía una forma particular, como un cono de helado, lo hacía resaltar sobre los matorrales, arbustos y maleza del parque. Su color verde intenso se distinguía siempre, sobre todo en los días soleados. Su belleza y rareza no servían de nada porque nadie cruzaba el lugar en donde él se ubicaba.

Armando no tenía amigos, su vida no giraba más que alrededor de una cancha vacía y un alambre de púas que lastimaba sus delicados brazos. Su vida no tenía ninguna emoción, sus años pasaban y no hacía nada más que contemplar el vacío horizonte parado en su única pierna.

Amanda era una estudiante de Agronomía, su casa quedaba cruzando la calle diagonal al parque. Su amor a la naturaleza cambió radicalmente la vida de Armando. En una tarde soleada, Amanda invitó a sus amigos a jugar en la cancha del parque de enseguida. Estuvieron varias horas golpeando el balón hacia el cielo, pero nadie nunca se percató de la presencia de Armando. De repente, una corriente de viento invadió el lugar, arrastró la pelota hasta donde estaba el bello cono de helado, golpeó su única pierna que lo sostenía en pio y tumbó su cuerpo.

Cuando árbol cayó, los amigos de Amanda rompieron en carcajadas por lo que había sucedido, pero ella sintió una gran pena por él y decidió ayudarlo a levantarse. Armando el árbol aprovechó su único encuentro con un humano para contarle acerca de su triste y solitaria vida en aquel rincón detrás de la cancha. Fue así como la niña acomodó a su nuevo amigo en un lugar donde la gente pudiera verlo y donde él pudiera estar con otros árboles y arbustos.

La vida de Armando el árbol dio un giro muy grande. Increíblemente en su nuevo lugar, su color, forma y textura tuvieron más brillo y vida. Gracias a Amanda, árbol ha inspirado muchas vidas y hasta el día de hoy la gente contempla su hermosura y valor al jugar en la cancha del parque de la esquina.

Moraleja: Si esperas pacientemente, llegará alguien que venga y te alegre la vida.

 

 


 (Foto de portada de artículo de Larisa Koshkina. Tomada de: https://pixabay.com/es/ni%C3%B1os-r%C3%ADo-el-agua-el-ba%C3%B1o-1822704/)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *