home Textos piráticos, Volumen 4 - Número 6 [4.6-21] Tiempo después | Eduard Carrera Nosach

[4.6-21] Tiempo después | Eduard Carrera Nosach

Por Eduard Carrera Nosach

 

(Continúa. Capítulo 2)

El capítulo anterior lo pueden leer: “En la escuela”: http://revistapuntotlon.comunicacionudlh.edu.ec/archivos/1933#.W7PecxNKiK4

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Un año desde que este desastre empezó. Todo lo que veo hoy es tan diferente, tan devastador. Ahora ya no puedo ver personas con sus familias contentos yendo de viaje en sus coches, jugando en los parques o simplemente reunidos en las casas viendo TV; extraño eso, extraño mi familia, extraño todo.

En todo este año que he pasado con mi director, quien ahora se ha convertido en mi padre, el Sr. Nelson Schwader, llegamos a conocer a mucha gente; a muchos tuvimos que matarlos y a otros los hemos visto ser devorados por esas cosas. Estas cosas a las que el Sr. Schwader llama “zombies” están en cada parte intentando matarnos, con cada paso que damos nos encontramos con un “zombie”, a veces no solo con uno.

Me he encariñado con muchas personas y también he tenido que odiar a muchas otras. He visto como el Sr. Schwader se ha dedicado a protegerme, me enseñó a usar un arma; aunque eso es todavía bastante difícil, me las estoy arreglando. Me ha enseñado que en estos días ya no se pude confiar en nadie porque ahora todos buscan su propio bien, sin importar lo que deban hacer.

––Sr. Nelson todavía no le he agradecido por haberme salvado ese día cuando todo esto comenzó —le dije.

––Tranquilo Michael yo no sabía que estabas ahí.

Seguimos caminando hasta que llegamos a la entrada de un bosque. Recordé que, cuando todo esto comenzó, el Sr. Schwader me dijo que el único buen lugar para esconderse era el bosque. Ahí se puede encontrar comida y refugio, pero este bosque no me daba seguridad, me provocaba una sensación de miedo, algo estaba mal. ¿Qué pasaba ahí?

Una de esas cosas, apareció delante nuestro, el Sr. Schwader caminó con paso decidido hacia eso y le clavó su cuchillo en la cabeza. Detrás de un árbol estaba escondido un hombre.

––Hola, ¿quién eres? —grité alzando mi arma detrás del Sr. Schwader.

––Hola, soy David, estoy solo y busco un grupo —dijo él.

El Sr. Schwader sacó su arma, iba a dispararle.

–– Espere, espere, no dispare, le juro que estoy solo, tranquilo. Tengo agua y comida en un remolque y puedo ver que usted y el niño tienen hambre y mucha sed, por favor —dijo el tal David.

El Sr. Schwader y yo cruzamos miradas el rato que dijo agua y comida. No habíamos comido en cinco días y solo hemos bebido gotas de agua. Si todo lo que decía era verdad tal vez podríamos confiar en él.

––Michael, ¿qué dices? ¿le creemos o le disparo? —me preguntó el Sr. Schwader.

Miré muy fijamente a David y después al Sr. Schwader y asentí con la cabeza y finalmente dije con un poco de nervios

––Sí, parece que dice la verdad.

––Ok, entonces síganme —dijo David con una sonrisa en el rostro.

Con la mano nos hizo una seña para que lo sigamos, todo el camino estuvimos en silencio. Caminamos por al menos una hora, y durante todo el camino vimos animales muertos. Pasamos por un río que ya estaba en su totalidad seco.

––Llegamos —o al menos eso dijo David.

Era un remolque viejo, al cual le faltaban ventanas pero que estaba totalmente cubierto de hojas, tal vez estaba camuflado, rodeando al remolque había una cerca hecha por David. Cruzamos la cerca y avanzamos al remolque. Entramos y como David dijo estaba repleto de agua y comida disperso por todo el remolque.

––Parece que decías la verdad —dijo el Sr. Schwader contento. Era la primera vez que el Sr. Schwader estaba sonriendo.

Ese fue el mejor día que pasamos después de un año.

Disfrutamos comiendo con David y conversamos sobre todo lo que habíamos pasado cuando esto comenzó.

––Así que solo sobrevivieron ustedes dos, padre e hijo —dijo David.

Cuando escuché eso, una lagrima salió de mí, la tristeza que sentía era muy fuerte. Extrañaba a mis padres, extrañaba a mis amigos, extrañaba una comida de verdad, extrañaba los ruidos de la ciudad cuando iba a trabajar con mi papá, extrañaba todo eso; pero ya no había marcha atrás, pasó lo que pasó y punto, ya nada se puede recuperar.

Acabamos de comer, ya era muy tarde y nos estábamos preparando para dormir. Yo me acosté en una de las esquinas de la parte de atrás del remolque, tan solo cerré los ojos y todo desapareció. Un golpe me despertó, no sabía lo que había pasado; otra vez el mismo golpe, este golpe provenía de la parte delantera del remolque donde estaban el Sr. Schwader y David.

Me levanté del suelo y alzando mi arma caminé hacia la parte de adelante. Vi a David levantado y con una pala, intentando matar al Sr. Schwader. Mientras caminaba pisé mal, pateé una lata de comida. David me vio con unos ojos llenos de maldad. Rápidamente apunté con mi arma a la cabeza de David y comencé a buscar la puerta para salir de este remolque. Vi que la puerta estaba abierta, tenía que salir de ese lugar, pero no podía dejar al Sr. Schwader ahí, tal vez estaba vivo todavía.

––No puedes matarme, eres muy joven, ni siquiera sabes apuntar bien, niño estúpido– dijo David.

Comenzó a caminar hacia mí; pasó por encima del cuerpo del Sr. Schwader y yo estaba regresando sobre mis pasos; intentó golpearme con la pala y resbalé con la misma lata. Caí, mi arma llegó a los pies de David. No podía morir, era muy joven y había pasado por demasiado para sobrevivir y un loco iba a matarme con mi propia arma.

Pude ver cómo el Sr. Schwader comenzaba a despertar y estaba levantándose detrás de David.

El Sr. Schwader pudo levantarse por completo y detrás de David levantó su arma

––Cierra la boca —al decir eso el Sr. Schwader disparó. El cráneo de David explotó, salpicando por completo el remolque y a nosotros también.

––Michael, busca una maleta y llénala con botellas de agua y yo voy a llenar otra con comida, nos vamos de aquí —dijo el Sr. Schwader.

––Pero Sr. Nelson creo que es mejor quedarnos aquí, tenemos bastante seguridad con esa cerca y no podemos dejar esta comida —le respondí.

––Michael, aquí no estamos seguros, mucha gente mala va a pasar por aquí y se va a topar con este remolque.

––Bueno.

Me fui a la parte trasera del remolque en donde dormía y encontré muchas maletas. Comencé a llenar todas las maletas que podía cargar y el Sr. Schwader también. Encontramos un tanque con gasolina y el Sr. Schwader tenía una caja de fósforos. Sacamos todas las maletas que íbamos a llevar. Regamos la gasolina dentro y alrededor del remolque y al final el Sr. Schwader lanzó un fósforo encendido. Todo el remolque comenzó a incendiarse destruyendo todo en su interior. Destruimos la cerca para que así los “zombies” puedan acercarse al remolque.

Comenzamos a caminar y poco a poco fuimos alejándonos del remolque.

 


(Foto de portada de artículo de Ayoub Wardin. Tomada de: https://pixabay.com/es/ni%C3%B1os-r%C3%ADo-el-agua-el-ba%C3%B1o-1822704/)

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