home Hallazgos, Volumen 4 - Número 6 [4.6-8] La información desconocida | Andrés Abad

[4.6-8] La información desconocida | Andrés Abad

Por Andrés Abad

 

Después de las revoluciones industriales, tecnológicas y sociales que el mundo y los seres humanos habían presenciado, llegó el momento de ser parte de una nueva era tecnológica y social que cambiaría la forma de percibir a la comunicación y que, además, modificaría el accionar tanto de las empresas, como de los gobiernos y corporaciones a nivel mundial. Pero ¿cómo es utilizada nuestra información, para qué y por quiénes?

Aunque los aparatos tecnológicos eran antes de uso analógico, en un tiempo se proyectaron hacia lo digital. Pero no eran solo los aparatos los que iban a ser parte de la era digital, sino también los usuarios. Con cada recopilación de información que se obtenía a diario, las empresas y el Estado fueron creando una base de datos específica para conocer cada aspecto de cada familia e individuo. Sin embargo, este mecanismo de recopilación de datos aún fue muy variable y con un alto margen de error, pero para las mediciones estadísticas entre 1900 y 1980 llegaron a ser acertadas y significativas.

Si comparamos estas mediciones con la manera de recopilación de datos actual, podemos observar varias diferencias, no solo en el mecanismo tecnológico para obtenerlas, sino en como la misma sociedad proporciona su información personal, incluso sin saberlo. Por ejemplo, en la actualidad estamos apegados a los medios digitales. Todo lo que realizamos a través de nuestras computadoras, teléfonos, tablets, etc., nos pide información personal que es almacenada de manera estratégica con base en el perfil de cada usuario. Cada vez que realizamos una compra, que reaccionamos a una publicación, o que buscamos algo en Google, o que nos suscribimos a equis contenido, estamos dando información para que nuestro perfil digital sea más segmentado y preciso para las empresas o gobiernos.

Existen casos como los de China o Corea del Norte, donde los proyectos digitales como Facebook no son permitidos, a su vez cuentan con un proyecto propio, proporcionado por su mismo gobierno, en el que el Estado tiene acceso a todos los datos que proporcione el usuario. Cuando una persona crea un perfil en una red social, por lo general llena campos básicos como nombre, edad, gustos y preferencias, ciudad de residencia, etc. Lo que pasa realmente es que Facebook a través de sus trabajadores y de sus algoritmos está segmentando toda la información recibida y le está poniendo precio. Facebook al funcionar de manera libre en el mundo, vende la información o su base de datos a empresas privadas, pero en el caso mencionado antes como el de China, el gobierno usa esta información para segmentar a sus ciudadanos y saber exactamente fortalezas y debilidades a las que podrá apelar en caso de ser necesario.

Regresando a la comparativa, el método tradicional por excelencia para recopilar información era a través del censo en el caso de gobierno y en las encuestas en el caso empresarial. El censo, aunque muy preciso, carecía de parámetros exactos, la información recibida era netamente la información que el ciudadano deseaba otorgar, por ende, si había omisiones, no se podría tener datos cien por ciento acertados.

Quizás la similitud más grande entre los métodos de recopilación de datos es también su mayor diferencia. Entendamos esta afirmación, su mayor similitud es que recopilan información directamente proporcionada por parte de las personas, pero su mayor diferencia no dista de recopilar información, sino de cómo se obtiene. Actualmente una empresa o el Estado no deben hacer mayor esfuerzo para recopilar información: es el mismo usuario de internet quien proporciona de manera inconsciente toda su información.

Cuando por ejemplo somos fanáticos de una saga de películas, y YouTube no se cansa de ponernos recomendaciones de clips de nuestra saga favorita, es un claro ejemplo del algoritmo de segmentación de usuarios. El Estado, las empresas y las corporaciones web saben exactamente qué patrón seguir y cómo dirigirse a cada usuario, es así como se usa nuestra información, son las empresas y gobiernos quienes las usan y su propósito es netamente conocer cómo acceder a cada usuario de manera efectiva.

Aunque muchas personas crean en las conspiraciones gubernamentales a través de la información obtenida de los usuarios, la verdad es que el único interés de los gobiernos al manejar nuestra información de manera digital es conocer focos de riesgo en la sociedad, asegurando así un entorno más seguro, las empresas usan nuestra información para vendernos cosas y las corporaciones web la usan para venderla tanto a gobiernos como a empresas. En conclusión, la información que no conocemos es la que inconscientemente proporcionamos, de la que no sacamos ningún provecho económico, pero con la que hacemos que las empresas y gobiernos lucren.

 


(Foto de portada de artículo de Thomas Ulrich . Tomada de: https://pixabay.com/es/ni%C3%B1os-r%C3%ADo-el-agua-el-ba%C3%B1o-1822704/)

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