home Hallazgos, Volumen 4 - Número 6 [4.6-7] Las Políticas Públicas a prueba del libre intercambio | María Romina Galeano

[4.6-7] Las Políticas Públicas a prueba del libre intercambio | María Romina Galeano

Por María Romina Galeano

 

A lo largo de la historia, el deseo de ser reconocido como el mejor Estado, ha sido una de las aspiraciones principales que ha marcado a muchos de los países desarrollados hoy en día. Cualquier Estado moderno ha querido lucirse en cuanto a sus sistemas educativos, políticos, económicos, etc., para ser cualquiera de ellos quienes marcaran el ejemplo hacia otros países, especialmente los menos desarrollados. Para ello han empleado sistemas telecomunicacionales, investigativos, informáticos y de más índoles, que les ayudaran a avanzar como país, desde las generaciones más antiguas hasta las nuevas. Sin embargo, ¿las tecnologías son el factor determinante que mide la capacidad de evolución o prosperidad de una comunidad?

USA y la Unión Europea, como naciones influenciadoras y dominantes sobre otros, tratan temas de la liberación de los sistemas audiovisuales y de telecomunicaciones en los años setenta. Se ven idealizados por la prometida “computópolis”, ciudad marcada por el manejo de computadoras en la que los hombres prácticamente dejarían de trabajar al encontrarse servidos por máquinas. La utopía que se plantean hace que ambas naciones, peleen constantemente por ser considerados como el único líder mundial. Se nota, claramente, que su ambición los llevó a olvidar que el ser líder entre naciones implica un deseo genuino por ayudar a los demás países con menos recursos por salir adelante. Mientras que lo que realmente buscaban estas regiones era complacer su vanidad.

Japón fue el primer país en ser considerado como “Sociedad de la Información”. Esto se debe a que fue el primer país en presentar un plan de obras públicas que, ayudado de la tecnología en telecomunicaciones de su país, buscara el progreso interno del mismo. Ciertamente, pudo haber logrado un desarrollo de su pueblo en cuanto a temas investigativos y comodidad en su vida diaria (ayudado de la robótica o informática). Sin embargo, a su vez, causó que la calidad de vida de la persona no mejore (a pesar de contar con las nuevas facilidades proporcionadas por la tecnología). Esto se ve con claridad, cuando el producto que elaboró (la máquina, que consiguió construir con su estudio y esfuerzo) es el mismo causante de su desempleo posterior. Asimismo, otro ejemplo que demuestra cómo la calidad de vida de las personas ha ido empeorando, es el ver cómo empiezan a usar a la mujer como el blanco para probar en ella artefactos, alteraciones en su sistema reproductivo y jugar con su vida.

De la misma manera, estas tecnologías, han ido marcando controversia en la sociedad, unos afirmando que la información aún está centralizada por las élites, y otros afirmando la descentralización de la información, asintiendo que el fácil acceso a la información se da para todos desde cualquier servidor. Incluso, cabe recalcar la importancia que ha ido tomando la tecnología en cuanto al manejo de la información, al ser ahora una amenaza para la protección de toda aquella información privada y datos personales.

La sociedad de la información va haciendo a las personas más frívolas, cada vez. Todas creen saber de todo, debido al exceso de información que se experimenta. Tienen la forma de la información, pero carecen de contenido.

Los países menos desarrollados, miran a los grandes líderes esperando a llegar a ser como ellos, por lo que imitan mucho de sus obras públicas y reglamento estatal. No obstante, no se dan cuenta de que cada país y región tiene sus propias costumbres y facilidades peculiares para adaptarse, y que el régimen japonés, por ejemplo, no coincidirá con los mismos resultados en caso de ser aplicado, supongamos que en Argelia. En Ecuador, sucede un caso muy parecido. Se decidieron instalar, hace algunos años, las Escuelas del Milenio, que se compondrían de tecnología avanzada para el aprendizaje de jóvenes chicos y chicas. Estas escuelas han sido inspiradas de cómo son en Norteamérica o Europa. Tienen un laboratorio de investigación y un set de computadoras con acceso a internet. Sin embargo, no se ve que la gente de escasos recursos no va a responder de la misma manera que lo haría una persona que ha crecido en ese ambiente a lo largo de su vida.

Ciertamente la tecnología podría ser denominada un salto cualitativo en la calidad de vida de muchas personas, sin embargo, no puede ser considerada como el factor determinante para mejorar la calidad de vida de personas que no han crecido rodeados de tecnología. Muchos de ellos, por falta de conocimiento o educación, podrían hacer mal uso de la tecnología o información que les rodea. Asimismo, no sabrían qué es o no pertinente compartir en las redes o no. Por tanto, no se debería permitir que los países con avances tecnológicos se denominen ejemplo para los países menos desarrollados, ya que las tecnologías no determinan el desarrollo de una sociedad. Esta misma sociedad podría crecer de distintas maneras: con una buena educación en valores y virtudes, para saber cómo emplear sus recursos de la manera óptima y ética, y crecer como ser humano, consiguiendo así el progreso de su país.

 


 (Foto de portada de artículo de Gerd Altmann. Tomada de: https://pixabay.com/es/web-red-programaci%C3%B3n-3706561/)

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