home Mecánica del asombro, Volumen 4 - Número 6 [4.6-3] Análisis de “En contra de las elecciones” de David Van Reybrouck | Solange Andrade

[4.6-3] Análisis de “En contra de las elecciones” de David Van Reybrouck | Solange Andrade

Por Solange Andrade

 

Basado en una serie de información y estadística de los votantes en Estados Unidos, Reybrouck, desarrolla su crítica al voto. Pese a que el pleno ejercicio del voto ha sido considerado un pilar fundamental para la democracia, Reybrouck lo presenta como un ejercicio sin mayor valor o capacidad de influencia. Su crítica a este pilar de la democracia, parte de que este es irracional, desinformado o mal informado y a su vez la mayoría de los votantes sabe poco o nada de la política de su Estado. Y los votantes que saben o están informados, muchas veces responden a un sesgo manifiesto en sus círculos, lo que el autor denomina como tribalismo político.

Con base en la analogía de la persona que cruza la calle el autor establece la idea del voto irracional, desinformado o mal informado se debe en alguna medida a que este no es castigado y que le buen votante no es recompensado. La persona que cruza la calle debe estar consciente y bien informada que no hay carros cerca que le puedan ocasionar algún tipo de daño, sabe lo que significa arriesgarse a cruzar por lo que toma decisiones racionalmente. Este es el fenómeno que no ocurre con el votante, que acude con poca, escasa o nada de información a las urnas sin un ejercicio de conciencia y racionalidad del voto.

Un grave problema que el autor presenta es que en algunos casos el voto se da en base a mala información o sesgos que adquiere el individuo de su entorno, o de los grupos a los que elige pertenecer. Tomando una decisión con base en supuestos, verdades a medias o mentiras. Comparando con la analogía de la persona que cruza la calle, este fenómeno equivaldría a que la persona cruza la calle confiadamente, por el hecho de que alguien cercano a él le ha dicho que es seguro cruzar, sin antes, por sus propios medios, contrastar aquella información.

Sin embargo, Reybrouck, reconoce que no necesariamente el ciudadano que vota de forma descuidada lo hace por estúpido, sino que podría existir un cálculo racional de intereses por detrás. Las personas no votan de forma informada, racional por el simple hecho de que no les interesa, en su cálculo racional. Votar de esta forma ideal conlleva gasto de tiempo y esfuerzo por lo que es más sencillo no votar (en casos donde el voto es optativo) o votar inconscientemente. En otros casos, el incentivo del voto se produce por los intereses personales.

En el caso de Estados Unidos, se presentan una serie de datos que curiosos, la mayoría de los ciudadanos ignora quiénes conforman el congreso, no conoce que la URSS no formo parte de la OTAN, el 73% no sabe lo que significó la Guerra Fría, el 40% no sabe contra quien su país peleo la II Guerra Mundial. Estos datos se perfilan interesantes, considerando que la época de la Guerra Fría fue un periodo intenso para Estados Unidos como uno de los dos países más importantes de esa coyuntura, significa que las personas no eran realmente consientes de las acciones del gobierno, que no estaba claro el rol de la URSS dentro de este mismo contexto, aun tomando en cuenta que, dentro de este periodo de tiempo, tuvo lugar la crisis de los misiles.

Otro caso de Estados Unidos que se desarrolla es el de las elecciones de 2000, cuando se disputaban las presidenciales Al Gore y Bush, el ciudadano no estaba completamente informado de lo que representaba cada uno de los candidatos, sus propuestas, sus orientaciones, por lo que el votante realizó una especie de cara o sello para tomar su decisión. Si bien las personas se mantienen desinformadas por falta de interés, votar por el candidato A o B desconociendo sus principales intereses, y el camino por el que dirigirá a toda la Nación, representa una clara falta de consciencia de la importancia de la política y las decisiones de los políticos sobre sus vidas. Reybrouck, sobre el voto de los americanos, establece que “no saben mucho de nada, no saben cuándo están bien o mal”.

El modelo del buen votante que desarrolla Reybrouck es aquel que está informado, debe saber del candidato “su pasado, lo que quiere hacer en el futuro, como vota en el congreso, que ha propuesto”, es decir saber quién es, que hizo y que podría hacer. El acceso a la información que permite al individuo ser más consciente de lo que pasa en el ámbito de la política, es cada vez más fácil. Existen elementos, en la actualidad, como los aparatos electrónicos o el mismo internet, sin embargo, en el caso de los americanos “siguen siendo tan ignorantes en política como lo fueron hace 40 años”.

El voto, como bien se ha desarrollado, puede ser considerado como algo negativo para el cálculo racional de beneficios, sin embargo, este sería un ejercicio leve sobre los intereses personales. Para considerar la importancia de la reflexión del voto, así como su ejercicio es necesario ser capaz de percibirse como individuo que forma parte de la colectividad y que se proyecta a futuro. Una mala decisión política en las urnas no solo es importante, sino que afecta cada espacio de la vida humana. La ignorancia y la apatía es la dicha del inoperante y la tortura de los pueblos.

 


 (Foto de portada de artículo de Angelique Johnson. Tomada de: https://pixabay.com/es/ni%C3%B1os-r%C3%ADo-el-agua-el-ba%C3%B1o-1822704/)

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