home Mecánica del asombro, Volumen 4 - Número 6 [4.6-2] Éxodo venezolano: ¿problema ecuatoriano? | David Alejandro Samaniego Rojas

[4.6-2] Éxodo venezolano: ¿problema ecuatoriano? | David Alejandro Samaniego Rojas

Por David Alejandro Samaniego Rojas

 

La ola de migrantes venezolanos en territorio ecuatoriano no es, en realidad, tan reciente como pareciese, sin embargo, en los últimos meses se ha sufrido un incremento significativo del flujo migratorio. El éxodo venezolano, producto de las tensas condiciones políticas y la depresión económica del bolívar con relación al dólar, tiene su origen en los inicios de la administración de Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, ex ministro de Relaciones Exteriores y vicepresidente durante el gobierno de Hugo Chávez. Llegando al poder en 2013, tras el fallecimiento de este último y el controvertido fallo del Tribunal Supremo de Justicia, que declaró procedente su investimento tras la polémica con la oposición que argumentaba que el Art. 233 de la Constitución Venezolana establecía que, en caso de muerte del presidente, la vacante sería ocupada por el presidente de la Asamblea Nacional, siendo el Tribunal Supremo el ente dirimente del conflicto.

En una presidencia marcada por la polémica y la controversia, el ajuste económico que ha sufrido el país en los últimos años ha sido insoslayable, con un PIB en decrecimiento desde 2014 (-3,9%), 2015 (-5,7%), 2016 (-16,5%), y 2017 (-14%). Aun así, los funcionarios gubernamentales y el propio Nicolás Maduro continúan afirmando que el problema de “crisis humanitaria” es solo una estratagema usada por los gobiernos de derecha para desestabilizar la unidad política del país socialista. Más allá de discutir las implicaciones dogmáticas y prácticas de la tendencia política venezolana, conviene aclarar que los problemas económicos se derivan, en su gran mayoría, de la inoperancia de los funcionarios en altas dignidades públicas, la violencia, inseguridad, y tendencia a la falta de confiabilidad por parte de inversores en el mercado internacional, que ya no ven a la nación como una garantía de inversión rentable. El Ministro de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, reiteró “que existe un ‘montaje’ internacional de una supuesta crisis humanitaria en su país, una ‘falsedad’ y una ‘patraña’ que ha llevado a miles de venezolanos a otros países ‘bajo engaño’ para que se justifique así una intervención internacional” (Agencia EFE, 2018, p. 4).

Como resultado se observa un país quebrado, falto de recursos básicos y con funcionarios gubernamentales inoperantes para responder de forma sistemática a las necesidades poblacionales básicas. Un pueblo puesto en riesgo por los altos niveles de coacción, necesitado de sustento y oprimido, busca alternativas para salir de la crisis, encontrando como una de ellas a la migración.

Según datos proporcionados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) durante lo que va de 2018 han sido 550.000 venezolanos quienes han ingresado al país y de estos el 20% se queda en territorio ecuatoriano, es decir, alrededor de 110.000.

Para comprender el flujo migratorio conviene diferenciar el carácter jurídico entre “refugiado” y “desplazado interno”. Los principales instrumentos que rigen el marco jurídico de ACNUR son: el Estatuto de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, su Protocolo de 1967 y los instrumentos regionales pertinentes.

La Convención de Refugiados de 1951 define a un refugiado como:

una persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país“.

A diferencia de los refugiados, los desplazados internos no cruzan fronteras internacionales (…), sino que permanecen dentro de su propio país. (…) Pueden ser obligados a huir por las mismas razones de los refugiados (conflicto armado, violencia generalizada, violaciones de los derechos humanos), con la diferencia que los desplazados internos permanecen bajo la protección de su gobierno, aun en los casos en que el mismo gobierno se convierte en una de las causas de su huida (Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, 2013).

En este marco, ¿cuál es el impacto directo del flujo migratorio venezolano sobre el contexto ecuatoriano? Para el efecto haremos la distinción en tres enfoques: político, económico y cultural.

En el plano político, ¿afecta la entrada de venezolanos? Hasta septiembre de 2017, más de 1.500 ciudadanos venezolanos habían pedido asilo en Ecuador, y en agosto de 2017 se registró una cifra mensual de 222 solicitudes. Para responder a la oleada migratoria el gobierno ecuatoriano decretó la crisis migratoria a nivel nacional, implementando un plan de respuesta que consistió en reformar los requisitos para ingresar al país, empezando por implementar la petición de pasaporte a todo ciudadano extranjero. La respuesta de la opinión pública fue determinante, para la Defensoría del Pueblo, consistió en una violación a los derechos humanos, efectivizando su reclamo en una acción de protección que dio como resultado la suspensión de la medida por parte de la Unidad Judicial Tercera de la Familia de Quito que ordenó que en el plazo máximo de 45 días el Ministerio de Relaciones Exteriores implementase un nuevo plan de respuesta a la crisis migratoria.

Como medida el próximo 17 y 18 de septiembre en Quito, se desarrollará una entrevista con 13 cancilleres de los países involucrados en la crisis migratoria venezolana, auspiciada por el gobierno ecuatoriano que busca tejer un plan de trabajo conjunto que permita responder de forma contundente al problema de la migración venezolana.

En lo económico conviene no referirse a índices de crecimiento, sino al mercado laboral como tal, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la población laboral activa bordea los 8 millones de personas en el país. Ahora bien, la llegada de venezolanos atrae algunas trabas en el mercado, pero también algunas ventajas.

Como desventajas se pueden enumerar el hecho de que la llegada de migrantes acarrea un aumento en el gasto público (puesto que el gobierno debe invertir en ofrecer condiciones adecuadas para la eficiente adaptación de los migrantes al Estado); a su vez existe mayor presión dentro del mercado laboral, en particular dentro del sector informal, puesto que los migrantes en su gran mayoría se dedican al comercio informal personalizado (que podría traer consigo la competición con los productores nacionales), pero también generan fuentes de empleo, al dedicarse a emprender negocios, y empezar a pagar tasas tributarias que de una u otra forma retribuyen al país que los acoge. Regular el trabajo informal, evitando la excesiva burocratización podría ser una salida, pero para ello el gobierno deberá trabajar mucho en las políticas que aseguren evitar la explotación laboral y, con ello, regular los cobros de los migrantes, para que se acojan a las tasas nacionales.

Los migrantes en su generalidad no representan quitar plazas de trabajo a los productores nacionales, no constituyen ni el 10% de la Población Laboralmente Activa del país. Y a pesar de laborar por salarios inferiores a los que perciben los operarios nacionales, cabe recalcar un punto: la productividad. Las grandes empresas nacionales no arriesgarán su capital contratando personal no especializado y sin experiencia que cobre mucho menos que el nacional con experiencia, y que además represente una disminución considerable en la producción (tomando en cuenta que todo foráneo requerirá un proceso de adaptación a los flujos laborales del país). Si acaso la migración venezolana genera preocupación en el mercado laboral, conviene mencionar que esto es positivo, porque los operarios nacionales tienen la oportunidad de mantener su margen de productividad que permita a las empresas y empleadores evaluar si desean o no, contratar un foráneo inexperimentado (que implique perdida en los réditos) a un trabajador nacional experimentado que sea garantía de resultados.

Además, cabe recalcar que, la salida de remesas desde el país hacia Venezuela no implica que salga la totalidad del dinero producido por los venezolanos residentes en el país. Con la creciente devaluación del bolívar, el ciudadano venezolano ganará en el Ecuador una media de un SBU (386$) de esto, se debe descontar los gastos del ciudadano en el interior del país (alimentación, transporte, salud, recreación, etc.) lo que es una inyección hacia los sectores productivos, y que retribuye las remesas que se envían a Venezuela.

Si acaso se argumentan los niveles de inseguridad contenidos en el país, es menester mencionar que las necesidades en seguridad continúan siendo las mismas que desde hace 10 años. El gobierno no ha respondido eficientemente a la oleada migratoria colombiana, mucho menos a la venezolana, siendo auténtica responsabilidad en establecer protocolos de seguridad: el Ministerio del Interior, en colaboración sistematizada con sus órganos subsidiarios, a propender ejecutar los programas de seguridad necesarios que eviten además del flujo migratorio, el flujo de actividad criminal en la región.

Y en el plano cultural, con una crisis humanitaria evidente, no se puede generalizar que los actos delictivos cometidos por ciertos ciudadanos venezolanos arrastren a los demás miles que hoy en día eligen al Ecuador como un destino seguro. Por tanto, los fenómenos de discriminación son, por demás, un acto de desconocimiento del trasfondo de la migración.

La migración de venezolanos no se trata de cierre de fronteras (además de inevitable, jurídicamente imposible) sino de ejecutar un programa gubernamental que responda al carácter de crisis, porque eso es, una crisis humanitaria de un país vecino que reclama el apoyo de sus coterráneos. Considerando que el fenómeno cambiará en la medida en que Venezuela recupere su estabilidad económica y política, el Ecuador deberá centrar la aplicación de su programa en algunos ejes como: la política de admisibilidad de extranjeros, que permita establecer criterios de exclusión no discriminatorios que eviten el ingreso de actividad criminal; los programas de apoyo a los sectores productivos nacionales para generar fuentes de empleo dignas hacia los desempleados propios y los extranjeros; políticas de regularización del trabajo informal; política de seguridad fronteriza; política de seguridad interna con apoyo sistemático entre la PN y los distintos GAD; programas de capacitación ciudadana que permitan a la población estar más informada sobre la oleada migratoria; programas de apoyo intergubernamental con los demás países involucrados en la crisis.

En todo caso, los diálogos del 17 y 18 de septiembre marcan un precedente dentro del sistema de diálogo con el gobierno de Maduro, que deberá cotejar de qué forma pretende manejar la crisis (que aún se resiste a aceptar) y ejecutar medidas activas que estabilicen al país y a la región.

El Ecuador, por su parte, no puede verse ajeno a esta realidad internacional, porque, aunque lo quiera, la oleada migratoria lo seguirá involucrando. El trabajo conjunto de una nación lo hacen sus ciudadanos, que tienen hoy en día la gran responsabilidad de enseñarle a la región que no se necesita de migajas derivadas de la política inoperante para mantener los niveles productivos, y asegurar que tanto nacionales como extranjeros contribuyan a construir la nación sólida del futuro.

Bibliografía

Agencia EFE. (11 de septiembre de 2018). Gobierno de Nicolás Maduro dice que analiza pedir indemnización a Ecuador por ciudadanos venezolanos. El Comercio, pág. 4.

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. (mayo de 2013). Desplazados internos. Obtenido de Las Naciones Unidas y la asistencia humanitaria: http://www.un.org/es/humanitarian/overview/idp.shtml

 

 

 


(Foto de portada de artículo de Karl-Heinz Gutmann. Tomada de: https://pixabay.com/es/ni%C3%B1os-r%C3%ADo-el-agua-el-ba%C3%B1o-1822704/)

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