home Hallazgos, Volumen 1 - Número 2 [1.2-6] En la plaza gritan “Francisco” | Cristina Lara

[1.2-6] En la plaza gritan “Francisco” | Cristina Lara

Por Cristina Lara

El primer Papa Latinoamericano de la historia será huésped de Ecuador durante cuatro días. La Curia, los organismos de control ciudadano y la comunidad católica, se encuentran en conteo regresivo, ultimando detalles logísticos para la visita del Sumo Pontífice, que se llevará a cabo el 5, 6, 7 y 8 de julio de 2015 y recibirá a millones de personas. Bergoglio es el cuarto Papa en visitar el Sur de América, trazando un camino de cercanía e inclusión a los países en vías de desarrollo.

Para este acontecimiento, la inversión prevista por la Conferencia Episcopal que asumirá el Gobierno Central, llega a los 3 millones de dólares, aun cuando la situación económica del país no se encuentra en las mejores condiciones. Los pronósticos de los expertos economistas son positivos, pues ratifican que la visita del Papa será una forma de activación en la economía del país, por la cantidad de turistas extranjeros y ecuatorianos que se movilizarán para las distintas actividades a desarrollar en Guayaquil y Quito.

¿Y qué hay más allá de las estadísticas y los números? El cierre de las principales vías, el tumulto, el sol intenso y los vientos helados, la politización del evento, el feriado… Las últimas semanas se han convertido en un baile de opiniones diversas, donde hay voces de quienes esperan ansiosos la bendición del Papa y de quienes consideran que este acontecimiento lleva a la “novelería ecuatoriana” a su máxima expresión. Y es cierto que todo gira alrededor del tema: los noticieros, las familias, las conversaciones en los buses, los estudiantes en las cafeterías, los trabajadores públicos, los niños y sus tareas de actualidad, los ancianos que recuerdan a Juan Pablo Segundo con cariño, la prensa, las iglesias, las vallas, Facebook, Twitter, todo grita “Francisco”. Es un trending topic que produce sonrisas, por las bendiciones o por las vacaciones.

Desde el cristianismo, los fieles se organizan para asistir a la misa campal, seguir al papamóvil y ubicarse estratégicamente en las calles para tener la oportunidad de ver a Francisco. ¿Pero cuál es el sentido real de la llegada de Pedro Apóstol Pablo Apóstol? Durante el saludo que envió desde el Vaticano, expresó: “Mi deseo es estar con ustedes, compartir sus preocupaciones, manifestarles mi afecto y cercanía. Y alegrarme con ustedes también. Quiero ser testigo de esta alegría del Evangelio y llevarles la ternura y la caricia de Dios, nuestro Padre, especialmente a sus hijos más necesitados: a los ancianos, a los enfermos, a los encarcelados, a los pobres, a los que son víctimas de esta cultura del descarte. El amor del Padre, tan misericordioso, nos permite, sin medida, descubrir el rostro de su Hijo Jesús en cada hermano, en cada hermana nuestra, en el prójimo. Solamente, es necesario, aproximarse, hacerse prójimo. Como Jesús le dijo a aquel joven doctor de la ley, cuando le preguntó: ¿quién es mi prójimo?; Andá y hacé lo mismo, acercáte, no pasés de largo”.

El Papa Francisco es claro, su objetivo es traer esperanza, simpatía, y sembrar conciencia sobre el valor de la caridad. Invita todos quienes conforman el cuerpo de la Iglesia, a unirse en oración y acción. A voltear los ojos sobre los más necesitados, a abrazar a los hermanos indistintamente de sus creencias y cultura, a compartir del pan para saciar el hambre y del Pan para salvar el corazón. Los cristianos pueden recibir con alegría la privilegiada visita, usar camisetas estampadas, tomar muchas fotos. Pero recibir con alegría no necesariamente es vivir completa la experiencia. Es indispensable tener en cuenta que la preparación espiritual puede ser la puerta que permita escuchar con mayor facilidad el mensaje de Dios; llegar a una profunda reflexión como punto de partida en vista de un cambio verdadero, que no dependa del Papa y su corta estadía, que perdure, que crezca y que dé frutos, recordando quién es el verdadero protagonista. Por ello vale la pena recordar estas palabras: “Todos ustedes en la plaza gritan Francisco, Francisco, Papa Francisco, pero ¿Dónde está Jesús? Quiero escuchar que digan Jesús, Jesús es el Señor, y está en medio de nosotros, desde ahora en adelante no más Francisco, sólo Jesús, ¿Está bien?” (Papa Francisco).

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