home Lenguas hemisféricas, Volumen 1, Volumen 1 - Número 2 [1.2-11] La persuasión y los cambios de actitudes: a propósito de “Crazy People” de Tony Bill | Isabela Sánchez

[1.2-11] La persuasión y los cambios de actitudes: a propósito de “Crazy People” de Tony Bill | Isabela Sánchez

Por Isabela Sánchez

Desde el inicio de la historia del hombre, este se ha encontrado siempre en la necesidad de comunicar, vive para comunicar. Sin comunicación el hombre no puede vivir. El hecho de que un náufrago se encuentre solo en una isla y decida pintar una cara en una pelota, llamarla “Wilson” y hablarle, no lo convierte en un loco, es solo humano. Para esto, hay muchas razones para comunicar, sea para expresar sentimientos, conseguir un objetivo, etc. Pero al final, la comunicación llega a un fin, que es la persuasión. Siempre que el hombre comunica, es para convencer al otro de algo, incluso en las cosas más simples como pedir que le pasen el salero, hasta las situaciones más complejas como un debate sobre el aborto. Pero en toda comunicación, el emisor siempre tendrá la intención de persuadir. De ahí entra la cuestión sobre la persuasión, ¿hasta qué punto la persuasión es algo positivo? O si no es positivo, ¿es entonces negativo?

En el texto de Miguel Moya, “Persuasión y cambio de actitudes” (1999) –forma parte del libro, Piscología social, coordinado por J. Francisco Morales Domínguez, Carmen Huici Casal–, cuenta el acontecimiento de una gran cantidad de individuos que cometieron suicidio el mes de noviembre de 1978, después de escuchar a un hombre que se hacía llamar profeta, llamado Jim Jones (Moya, 1999, p. 154). Fue un total de 913 personas que se quitaron la vida. Es algo casi imposible de creer, aun así sucedió. Hay toda una explicación psicosocial por detrás, que abarca distintos elementos, para entender por qué se da ese tipo de actitud en las personas. Para eso, Moya mismo explica toda una serie de elementos importantes dentro de la comunicación, la funcionalidad de la persuasión y sus efectos.

Primero, Moya expone que un receptor acepta un mensaje mientras que lo entienda, de lo contrario, terminará rechazándolo. Por eso, para que haya eficacia en el mensaje, Moya establece que la persuasión dentro de la comunicación depende de cuatro elementos importantes: la fuente, el contenido del mansaje, el canal comunicativo y el contexto. A partir de estos cuatro elementos, surgen los efectos psicológicos de la persuasión: atención, comprensión, aceptación y retención. Es una etapa comunicacional, la cual se da dentro del proceso emisor-mensaje-receptor.

Como ejemplo, se puede analizar la película “Crazy people”. Emory, un publicista inglés que está cansado de mentir, opta por ser sincero en sus anuncios y decir la verdad en sus spots comerciales. Su compañero lo toma por loco y lo lleva a una institución mental, pero los spots de Emory son publicados por error, y terminan siendo un éxito.

Al inicio de la película, hay una reunión donde el director de la compañía dice que hay que conseguir que los consumidores no escapen del producto. En el mundo de la publicidad, así es como funciona el trabajo del publicista. En la vida ordinaria las personas por lo general se comunican para convencer un punto de vista, pero en el caso de un publicista de un producto, comunicará para vender y ganar dinero.

Luego, para que el mensaje sea aceptado, es necesario seguir un proceso, el cual Moya llama la “probabilidad de elaboración” (Moya, 1999, p. 157). Dentro de este, se toma en cuenta los procesos responsables de influir en la actitud de las personas y la fuerza de estas. Para eso, es importante saber que la actitud de un individuo varía entre los otros y su entorno. Esto es notorio en la película, cuando los pacientes se reúnen día y noche, para compartir diversas ideas de acuerdo al conocimiento de cada uno.

Antes de que los pacientes empiecen a trabajar con Emory, sus spots sinceros consiguen una llegada más próxima al consumidor, en el cual se siente atraído por la honestidad. Tal honestidad lleva al consumidor a confiar en la fuente, y consumir el producto. En efecto, “el grado de aceptación de un mensaje depende fundamentalmente de los incentivos que ofrezca para el receptor” (Moya, 1999, p. 155). Hay dos estrategias que explica Moya que suceden antes de aceptar un mensaje. Primero, el receptor con su conocimiento analiza el mansaje, y puede llegar a una actitud razonada. Segundo, puede no haber mucho pensamiento, y aún así el receptor acepta el mensaje. Por eso se debe tal impacto –aunque un poco exagerado– en los consumidores de la película, y sucede también en la vida real. Los consumidores quieren un producto que sea eficaz, que aporte de manera eficiente en sus vidas. Antes de escuchar la publicidad honesta de Emory, es muy probable que hayan comprado algún producto con una publicidad falsa. Por eso, con la nueva publicidad y su experiencia previa, los consumidores de la película compran el producto enseguida. Aun así, aunque haya honestidad, hay un cambio de actitud relativamente inconsciente de parte del consumidor. En efecto, la publicidad además de ser sincera, es atractiva, así como la oferta de dos carros si muere un ser querido, o de ir a las Bahamas para estar con chicas. Los consumidores no piensan qué beneficio conseguirán de dichas ofertas, y aún así quieren consumir el producto.

Al analizar estas actitudes, se vuelve al mensaje. Mayo manifiesta dos tipos de mensaje, los que apelan al sentimiento, y los que apelan a la razón. En el caso de la película, los mensajes publicitarios al ser honestos son también explícitos, son mensajes razonables que permiten al receptor comprender enseguida, sin necesidad de llevar a cabo ningún tipo de interpretación. En consecuencia, los mensajes apelan a los sentimientos de los consumidores, sus necesidades, sus placeres. Al final, por eso consumen a gran escala.

En conclusión, los acontecimientos de la película, aunque tienen un toque de exageración para aportar a la comedia, hasta cierto límite se relaciona con la vida diaria de los individuos dentro de una sociedad. El ser humano se encuentra rodeado por una variedad de productos que proveen tantas facilidades, de tal manera que se crean necesidades en el hombre. Por eso es importante que el individuo como consumidor, opte por tomar una actitud razonable donde sepa reconocer sus necesidades, y no dejarse persuadir por las falsas comunicaciones.

Impactos: 5

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