home Mecánica del asombro, Volumen 1, Volumen 1 - Número 1 [1.1-1] Fomentar la lectura: más que un reto, una necesidad | Diego Alejandro Jaramillo, Ph.D.

[1.1-1] Fomentar la lectura: más que un reto, una necesidad | Diego Alejandro Jaramillo, Ph.D.

Por Diego Alejandro Jaramillo, Ph.D.

Aquí le va un reto: consiga que un adolescente lea. Pero no que lo haga por obligación, o que encuentre validez en el ejercicio de recorrer unas cuantas líneas de revistas de farándula, fofas y mal escritas. Mejor aún: haga que lea metódicamente, todos los días; que lea cosas buenas, y más difícil: que lo haga porque quiere, por iniciativa propia. ¿Se siente en condiciones de iniciar esta dura tarea, pelearse y terminar dejando el libro en la biblioteca por si alguno de sus nietos sale lector? Pues le tengo malas noticias.

La lectura es un divertimento, un ejercicio que necesita iniciarse a través de la lúdica. Comienza desde el vientre, con la estimulación temprana; se fomenta en los primeros años de infancia, con juegos, canciones y narraciones simples, y luego se guía a partir de los gustos de cada individuo. Si está dispuesto a seguir el proceso es probable que usted pueda tener un lector en casa. Pero no se haga muchas ilusiones, sólo funciona con algunos individuos, pues en algunos casos es imposible superar el nivel del “comic”. También es verdad que algunas personas nacen con el bicho de la lectura y otros necesitan de estímulos constantes, pero la realidad es que la lectura, así como la escritura, debe ser promovida desde el hogar, pues son habilidades necesarias en el desarrollo de todo ser humano.

El amor por los libros comienza desde la oralidad. Los padres deben contar historias a sus hijos para afianzar los valores, fortalecer los lazos familiares y sentir apego por lo tradicional. Todos los pequeños aman las historias de cómo se conocieron papá y mamá, las historias de hospital, los sucesos de los nacimientos, en fin. Se deben aprovechar momentos aburridos, como un viaje largo, o el momento de recoger los juguetes. Es triste ver cómo en un auto van los chicos de diferentes edades, cada uno desconectado del mundo con sus propios audífonos. Leerles cosas adecuadas para su edad. Siempre que me preguntan qué leerles, yo recomiendo lo que se ha leído siempre, lo que dio resultado con nuestros padres y nosotros mismos: las historias de piratas, los libros de aventuras. No fomentemos la lectura para antes de dormir. Es cierto que muchos padres no tienen otro momento, pero con el tiempo, esta actividad continua dará como resultado adultos que comienzan a leer y sienten sueño, pues se condicionó el cerebro para responder a la lectura como un somnífero. Visitemos las librerías, las bibliotecas, interesémonos por los gustos de cada hijo. Todos son diferentes y cada uno responderá a un estímulo específico. Tampoco perdamos la oportunidad de trabajar valores. Una historia llevada a la reflexión ayuda más que cualquier consejo o lección que se pretenda dar. Cada vez que tengamos la oportunidad, promovamos la cultura. Ver libros de arte, investigar con ellos sobre grandes autores o eventos de la historia, no sólo contribuirá a que tengan mejores conocimientos, también irá desarrollando el interés por la investigación y el razonamiento, mejorando así los procesos del pensamiento. Los seres humanos actuales tenemos a nuestra disposición la mayor biblioteca que haya existido. Internet, bien manejada y controlada es una estupenda opción para encontrar lecturas dirigidas y recomendadas según las edades. Sin embargo, es importante recordar que debemos tener la computadora en un lugar visible, bajo la supervisión de los padres, que las horas de uso deben ser controladas y que necesariamente debemos contar con un filtro. De lo contrario, estaremos siendo irresponsables en su uso. Tampoco todas las lecturas son buenas. Un libro también puede deformar el criterio o la moral de nuestros hijos, así que deben ser analizados o recomendados por expertos. En la medida que estas actividades se parezcan al juego estaremos ganando la pelea a los videojuegos y la televisión. Usar la imaginación siempre es una buena opción. Desarrollar la expresión corporal a través del teatro, del baile y las imitaciones, son actividades que se pueden realizar con facilidad en casa. Los acertijos, adivinanzas y juegos de mesa también hacen una buena contribución. La clave está en pasar más tiempo con los hijos y que papá y mamá tengan objetivos comunes. Por supuesto que al final del día estamos cansados, que las preocupaciones diarias nos acercan más a la cama que a la lúdica, pero se trata de que nuestros hijos sean mejores personas, con más posibilidades de ser felices. Finalmente, enseñar con el ejemplo. Si nos ven leyendo, si nos ven fascinados con un libro o les hablamos al respecto, la lectura terminará por atraparlos. A unos más que a otros, por supuesto, pero serán lectores, al fin y al cabo. ¿Acepta el reto?

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